El pasado lunes 17 de marzo los representantes de los operadores de las salas de control de las centrales nucleares españolas David Rodrigo y Antonio Martínez visitaron la Central Nuclear de Almaraz para apoyar la continuidad de dicha instalaciónmostrando su preocupación por el posible cierre de la instalación y alertando del gravísimo impacto que éste tendría para el suministro eléctrico nacional y para el desarrollo económico y social de Extremadura.
Sería una catástrofe
“Se quiere llevar a la comarca del Campo Arañuelo y por extensión a Extremadura a una situación catastrófica”, ha defendido en nota de prensa la federación, que añade también que “el riesgo de apagones en España y la desindustrialización son dos de las amenazas de un posible cierre de las nucleares”, subrayan desde la FELO.
Mix energético sostenible
Los líderes de FELO, recibidos en la planta cacereña por miembros del equipo directivo de Centrales Nucleares Almaraz-Trillo, han señalado que “el futuro del sistema eléctrico al igual que en los países del entorno pasa por un mix energético sostenible formado por energías renovables con nuclear como generación base para garantizar el suministro y la estabilidad de la red, siendo ambas tecnologías garantía de precios asequibles y energías libres de emisiones”.
Ambos representantes han recordado que “las empresas propietarias invierten una media de 50 millones de euros anuales en la mejora, actualización y modernización de sus equipos”, por lo que las plantes españolas se encuentran “en las mejores condiciones técnicas y de seguridad para seguir operando incluso hasta los 80 años”.

Carga impositiva desmesurada
Por último, los operadores en su visita a Almaraz, han hecho un llamamiento a las administraciones públicas para replantear la “excesiva carga impositiva” a las nucleares que están haciéndolas, alertan, “inviables”.
“Las empresas propietarias de Almaraz han mostrado su disposición a continuar operando la central si se termina con el agravio fiscal a la que están sometida la planta”, recalca la federación, que añade que “en 2025 abonarán 435 millones de euros en impuestos y tasas (más que todos sus costes de operación y mantenimiento), algunos de ellos redundantes, discriminatorios sobre otras tecnologías e inexistentes en el resto de los países con centrales nucleares”.
A esto se añade la “subida injustificada” de la tasa Enresa destinada a la custodia de los residuos, que fue fijada en 7,98 euro/MWh y que en 2024 se incrementó un 30%, hasta los 10,4 euro/MWh, «sin que haya cambiado la cantidad de residuos que se van a generar».
Almaraz, la instación que más ha aportado
La producción bruta de energía de las dos unidades de Almaraz al cierre de 2024 alcanzó los 15.655 GWh, lo que permitió evitar la emisión de 5,5 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Desde el inicio de su actividad hasta el 31 de diciembre de 2024, esta planta ha generado cerca de 630.000 GWh de energía eléctrica bruta acumulada.
Así, la central extremeña se ha consolidado com la planta con mayor contribución al sistema eléctrico nacional.
Almaraz satisface el 7% de la demanda eléctrica anual, generando cada año una cantidad de energía equivalente al consumo de 4 millones de hogares españoles. La planta desempeña un papel fundamental en la garantía del suministro eléctrico gracias a su elevada disponibilidad operativa.

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